Leopoldo se está convirtiendo en una estrella mediática. Últimamente lo llaman muchos periodistas para que explique la recién bautizada"crisis ninja" y él, con lenguaje llano, con su amable rostro campechano y su sentido del humor, responde diligente a las preguntas del presentador de turno. Yo, que soy obtusa para la economía, gracias a este educado ingeniero septuagenario he empezado a entender un poco cómo se ha formado este tinglado, esta enorme bola de nieve.
A Leopoldo no le da miedo parecer lo suficientemente listo para los telespectadores, a veces duda de alguna cifra o nombre y no se siente azorado por ello. Entonces te das cuenta de que es un hombre de fiar, no de ésos que con palabras huecas sólo quieren aparentar.
Algunos piensan que este solícito "divulgador" es peligroso. Su fama empieza a crecer y puede crear alarma en la población. Yo creo todo lo contrario, es mejor conocer a lo que nos enfrentamos y abandonar el molesto estado de ignoracia e incertidumbre que los políticos aprovechan para seguir manipulándonos.
Leopoldo, con sus dos asignaturas de económicas aprobadas hace cincuenta años y la lectura diaria de dos periódicos, menciona a sus amigos a lo largo de la conversación en TV3. ¿Se puede pedir más sentido común, más autenticidad?. Mientras Madonna aumenta considerablemente su cuenta corriente con fuegos de artificio y playback a precio de oro, la nueva estrella mediática ofrece gratis y con humildad su receta para pasar la crisis: "prudencia, optimismo y evitar distracciones".