domingo, 17 de agosto de 2008

Lecturas de verano

Ahora que tengo más tiempo libre por esto de las vacaciones me pasé por la biblioteca pública para sacar algunos libros con los que entretenerme. Los cogí casi al azar porque no encontraba la lista que hice hace meses con títulos que podían ser interesantes.
El resultado fue El pie de Jaipur de Javier Moro, El viaje Nupcial de Ismaïl Kadare y El primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida de Philippe Delerm.

El primero cuenta cómo salen adelante dos chicos que quedan en sillas de ruedas después de un accidente; con fotos y declaraciones de los protagonistas y sus familiares y amigos. Una historia real que resulta estimulante por el tesón y el afán de superación de estos jóvenes que Moro entrevista durante meses y también por el proceso de asimilación del tremendo cambio que sufren sus vidas y las de su entorno. El autor lleva muchos años trabajando para medios españoles y extranjeros, ha colaborado con Dominique Lapierre, ha coproducido y coescrito los guiones de las películas Valentina y Crónica del Alba e incluso estuvo en Hollywood una temporada y trabajó con Ridley Scott. Su libro La Pasión India, donde recuerda la vida de la bailarina andaluza Anita Delgado y su matrimonio con un marajá de la India puede ser llevada al cine muy pronto si Penélope Cruz, que ha comprado los derechos, consigue que los sucesores de la majaraní no pongan impedimentos.

El segundo es una leyenda medieval de un escritor albanés que comenzó muy joven a publicar y cuyo nombre ha sonado varias veces como posible premio nobel. También está metido en política y ha ejercido de diputado y vicepresidente del Frente Democrático de Albania. Un libro entretenido que cuenta de forma sencilla tradiciones de un país bastante desconocido todavía. Me gustaría saber qué piensa Kadare de la reciente creación del estado independiente de Kosovo con mayoría de población albanesa. Hecho de menos en los medios de comunicación espacios donde gente valiosa y solvente como él nos ayude a entender mejor los hechos de actualidad que pasan como un relámpago por los telediarios, compartiendo espacio con nube tóxica producida por socorrista pasota y despistaílla o pareja de ancianos con pensión de 500 euros que no puede hacer frente a las aguas fecales de sus vecinos que se acumulan en su vivienda (noticias vistas hace unos días que nos recuerdan que en verano los periodistas no tienen temas).

El último, un best-seller en Francia. Un librito de 100 páginas con capítulos cortos dedicado cada uno de ellos, como dice el título, a esos pequeños placeres de la existencia cotidiana que, aunque simples, nos hacen la vida más llevadera y sin los cuales peligraría nuestro equilibrio mental: los croissants recién hechos por la mañana, el primer jersey del otoño, un viaje en tren, las cenas improvisadas con los amigos, etc. Editado en 1997, me ha parecido un precursor de lo que más tarde ha ocurrido con el boom de los blogs, donde miles de personas anónimas nos ponemos a contar cosas parecidas.

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