viernes, 29 de mayo de 2009

No puedo hacer que me quieras

A principios de los noventa, Mike Reid leyó en el periódico que un juez preguntó a un detenido por disparar borracho contra el coche de su exnovia si había aprendido algo de su condena. Él contestó que se había dado cuenta de que no podía obligar a una mujer a que lo amara.
A partir de esta frase, Redi y Allen Shamblin, autores de música country, hicieron una preciosa canción que Bonnie Raitt incluyó en su álbum Luck of the Draw en 1991.

I can't make you love me es considerada por muchos una de las mejores canciones de la historia. Han salido algunas versiones más, pero ninguna podrá igualar la original, si acaso la de George Michael.
La conjunción de la letra, tan bonita, tan lúcida, la suave armonía de la música y la femenina y rotunda voz de Bonnie conmueven hasta la médula. Tal cúmulo de talento ha generado una obra de arte que no deja de asombrarme. Todos los involucrados en esta historia tienen mi reconocimiento, el autor de la frase, el periodista que la recogió, el juez al que se le ocurrió la pregunta adecuada, a Reid por la idea, a Shamblin por creer en ella y por supuesto a Bonnie y a todos los que contribuyeron al resultado final.

La canción transforma una relación real y desequilibrada en un desamor aceptado con honestidad y elegancia:
"No me digas mentiras, sólo agárrame fuerte y no seas complaciente conmigo ya que no puedo hacer que me ames si tú no quieres. Tú no puedes hacer que tu corazón sienta algo que no sentirá".

Bonnie Raitt declaró en 2002 que ama esta canción y que "es un momento sagrado compartir con el público ese dolor intenso". Viéndola cantar se nota que tiene que contenerse y soltar su chorro de voz a trocitos, saboreando cada sílaba y dejando resbalar los sonidos de sus portentosas cuerdas vocales por los vaivenes de la melodía.

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