No me gusta el fútbol, es más, me cansa. Visualmente es poco estético, se ven unos hombrecillos corriendo en un campo enorme. Prefiero los deportes más artísticos como el patinaje, la natación sincronizada o saltos de trampolín, donde esbeltos y jóvenes atletas realizan piruetas impresionantes desafiando la gravedad y el instinto de conservación de la especie. Pero como estamos en la eurocopa el deporte rey vuelve a monopolizar los medios de comunicación.Mientras hacía un rato de bicicleta estática, aproveché para ver el final del partido España-Italia y me sorprendí queriendo que ganara nuestra selección para que Aragonés se llevara una alegría. La imagen en chándal de un hombre que oficialmente ha entrado en la senectud, preocupado y expectante, en contraste con un italiano más joven y trajeado generó en mí un inexplicable sentimiento de ternura. Más tarde, en la rueda de prensa, confesó que un sms de su nietito lo había emocionado especialmente. Y ayer, en el telediario de T5, el periodista quiso sonsacarle qué decía ese mensaje. Aragonés, muy lúcido él, dijo que se lo reservaba. ¡Pues claro!, no va a decir a millones de espectadores lo que un niño de diez años le ha dicho cariñosamente en un momento efusivo.
Estas cosas tan íntimas pueden resultar ridículas expuestas a los demás. Con frecuencia se sacan de contexto y se tergiversa el sentido. Cómo explicar si no lo de Carla Bruni. Oigo cómo la critica un locutor de radio porque la primera dama ha declarado que se siente como una niña a pesar de tener 40 años y 30 amantes. Pienso ¡qué estúpida!. Después me entero de que es la letra de una de sus últimas canciones:
Je me sens comme une enfant,
malgré mes quarante ans
et mes trente amants.
Parafraseando la letra de otra canción va a ser que no es lo mismo.
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